La Frontera Digital
El impulso que genera el algoritmo por consumir la mayor cantidad de contenido posible resulta abrumador hoy en día. Internet no solía ser ese espacio lleno de publicaciones cuyo objetivo fuera, en el fondo, colarte marcas y productos al mejor postor. Quizás ya me estoy volviendo más viejo, pero este lugar solía tener como protagonistas a personas dispuestas a formar comunidades en torno a distintos temas.
Lo interesante es que conceptos como los jardines digitales o la small web vienen a mostrarnos que aún hay un nicho de personas dispuestas a compartir parte de sus ideas de manera cronológica y no por medio de algoritmos, cookies, datos, likes o views. En mi opinión, una línea temporal de contenido es fundamental cuando hablamos de vínculos digitales.
Fotografía propia
Entonces, ¿qué nos va quedando? Aún existen lugares como estos, que no son la norma, sino más bien la excepción dentro de la web. Sentirse abrumado resulta normal si lo ponemos en un contexto donde, para consumir contenido, debemos lidiar con... plataformas, servicios, suscripciones, seguidores, fechas de salida, likes, ratings, entre otras cosas.
Por supuesto que todo esto no se trata de desconectarse o eliminar tu participación digital (mucho menos social!) por completo, sino de elegir con más cuidado dónde, cómo y con quién estar. Porque, entre tanto contenido optimizado por el SEO, lo verdaderamente escaso no es la información, sino los espacios donde todavía es posible habitar sin sentirse consumidos, junto a personas quienes también buscan una conexión más real y no dirigida por un algoritmo.